Esta vivienda de tapia en la Comarca de la Noguera reinterpreta la construcción tradicional con tierra desde una lógica contemporánea de arquitectura sostenible y arquitectura saludable. El proyecto actualiza la técnica de la tapia mediante un sistema técnico biobasado que mejora su comportamiento térmico y su durabilidad, manteniendo la coherencia con el paisaje y la cultura constructiva del entorno.
El edificio se implanta respetando la topografía existente y se configura como un volumen compacto de dos plantas que optimiza su relación con el clima mediterráneo. La orientación sur favorece la captación solar en invierno, mientras que el control de huecos y la ventilación cruzada regulan la radiación y la temperatura en los meses cálidos. Estas estrategias bioclimáticas reducen la demanda energética y permiten un funcionamiento pasivo durante gran parte del año.
El sistema constructivo combina muros portantes de tapia de 35 cm con una envolvente exterior de cal hidráulica natural y cáñamo de 15 cm. Esta solución separa masa térmica y aislamiento, mejorando el comportamiento higrotérmico del conjunto. La inercia térmica de la tierra estabiliza la temperatura interior de forma natural, amortiguando las variaciones climáticas y disminuyendo la necesidad de climatización mecánica. La transpirabilidad de los materiales regula la humedad ambiental y favorece una calidad del aire interior equilibrada.
La estructura horizontal de madera y el aislamiento de cáñamo completan un sistema de materiales naturales y locales con baja energía incorporada. La cubierta vegetal mejora la regulación térmica y contribuye a la biodiversidad del entorno. La recogida de aguas pluviales refuerza la gestión responsable de los recursos en un contexto rural.
La tierra empleada procede del propio emplazamiento o de su entorno inmediato, consolidando una arquitectura km0 basada en cadenas cortas de suministro y reducción del transporte. El uso de materiales compatibles permite mantenimiento, reparación y eventual reintegración en ciclos naturales, integrando criterios de economía circular en la lógica constructiva.
La ejecución junto a artesanos especializados en construcción con tierra y cal refuerza el conocimiento local y actualiza una técnica histórica con precisión contemporánea. La vivienda demuestra que la construcción con tierra puede responder a los estándares actuales de eficiencia energética, confort térmico y durabilidad, ofreciendo espacios estables, saludables y profundamente vinculados al territorio