Investigación en arquitectura con tierra y biomateriales
De materia a material es la exposición que EDRAlab presenta en el marco de SIACOT 2026, centrada en la investigación en arquitectura con tierra y biomateriales desde una aproximación experimental y territorial. El trabajo aborda la transformación de materias disponibles —tierra, fibras vegetales y subproductos orgánicos— en sistemas constructivos operativos, manteniendo su compatibilidad con los ciclos naturales y reduciendo la energía incorporada en los procesos.
De materia a material como proceso constructivo
El planteamiento desplaza la lógica convencional de especificación hacia una comprensión directa de los recursos disponibles. Tierra, fibras vegetales y subproductos orgánicos se abordan desde su condición primaria, analizando sus propiedades físicas, químicas y mecánicas sin recurrir a procesos de transformación irreversibles. El paso de materia a material se entiende como una reorganización de sus estructuras internas para hacerlas operativas en construcción, manteniendo su capacidad de reintegración en los ciclos naturales.
La investigación se articula mediante experimentación material. Las muestras expuestas proceden de ensayos que combinan matrices de tierra con agregados orgánicos como cáscara de almendra, lana de oveja, posidonia o residuos agrícolas. Estas combinaciones se evalúan en términos de comportamiento higrotérmico, resistencia mecánica, estabilidad dimensional y durabilidad. El material se define desde su carácter prestacional, estableciendo relaciones directas entre composición y respuesta, con el objetivo de ajustar sus capacidades a condiciones reales de uso.
Este enfoque conduce al desarrollo de materiales suficientes, dimensionados para cumplir con requisitos específicos sin recurrir a sobreprestaciones. La reducción de densidad, la mejora de la inercia térmica o la regulación higroscópica se obtienen mediante la incorporación controlada de fibras y agregados, configurando sistemas híbridos cuyo rendimiento se basa en la interacción simultánea de propiedades. La eficiencia se mide en términos de adecuación y no de maximización.
Arquitectura post-oil y dependencia energética
En paralelo, la exposición introduce el concepto de arquitectura post-oil como condición operativa. La dependencia estructural de la energía fósil en la producción de materiales obliga a replantear los procesos constructivos desde su base. La arquitectura deja de proyectarse como una abstracción formal para desarrollarse a partir de los recursos presentes en el territorio. Este cambio invierte la secuencia convencional de diseño: la materia define el proyecto y establece sus límites como marco de coherencia.
Materiales suficientes y ajuste prestacional
El uso de materiales geo-basados y bio-basados se sitúa en el centro de este proceso. La tierra, como material mineral de baja transformación, presenta una capacidad singular para ser activada constructivamente sin modificar su estructura química. Su comportamiento depende de la granulometría, el contenido en arcillas y su interacción con el agua, factores que determinan su plasticidad, cohesión y estabilidad. La caracterización del suelo, tanto en laboratorio como en campo, se convierte en una herramienta esencial para su incorporación precisa en sistemas constructivos.
La adición de fibras naturales introduce variaciones significativas en el comportamiento del material compuesto. Elementos como la paja o el cáñamo actúan como refuerzo frente a tracción y fisuración, mientras que agregados de baja densidad como la cáscara de arroz modifican la conductividad térmica y la porosidad interna. La lana de oveja aporta capacidad higroscópica y regulación ambiental, ampliando el rango de prestaciones sin comprometer la reversibilidad del sistema.
El desarrollo material se organiza a partir de relaciones de compatibilidad. La interacción entre componentes depende de su estructura celular, su composición mineral y su comportamiento frente a la humedad. Este conocimiento permite establecer familias de materiales que operan como ensamblajes de prestaciones, evitando la lógica de aplicación universal y favoreciendo sistemas ajustados a condiciones específicas.
Materia, territorio y cadenas de valor locales
La dimensión territorial adquiere un papel central. La incorporación de subproductos agrícolas y ganaderos en la construcción activa cadenas de valor locales y reduce la dependencia de sistemas globales. Este proceso introduce una relación directa entre arquitectura y paisaje productivo, en la que la selección de materiales incide en dinámicas económicas, ecológicas y sociales. La biomaterialización se plantea como una estrategia de impacto positivo, capaz de generar nuevas oportunidades en contextos rurales y de reforzar la resiliencia territorial.
Desde el punto de vista tecnológico, la investigación se apoya en el desarrollo de sistemas constructivos coherentes con la naturaleza del material. Las tecnologías apropiadas emergen de las propiedades físicas de la tierra y sus estados de humedad, permitiendo su aplicación mediante técnicas como tapia, adobe, cob o prefabricación ligera. Estos procesos se caracterizan por su baja demanda energética, su capacidad de adaptación y su reversibilidad, manteniendo la coherencia entre recurso, técnica y resultado.
La exposición no se presenta como un catálogo de soluciones, sino como una metodología de trabajo. Un marco operativo en el que la arquitectura se integra en un sistema material continuo, donde los recursos se transforman, se utilizan y retornan al medio sin generar residuos. Este enfoque redefine la relación entre proyecto y materia, situando la construcción dentro de un ciclo cerrado en el que cada decisión material tiene implicaciones ambientales, técnicas y territoriales.
En este contexto, la arquitectura deja de ser un proceso lineal para convertirse en una práctica situada, basada en el conocimiento directo de la materia y en su capacidad para generar habitabilidad desde la precisión y la coherencia.